22 de marzo de 2010

La cancha embarrada

iban jugados diez minutos de partido cuando el juez lo suspendió, esta vez fue por la cancha embarrada, por no poder distinguir las lineas de juego, la pelota no rodaba, y se temía por la integridad física de los jugadores. En esos diez minutos de partido, mas se vivo en las tribunas que en la cancha, a los jugadores les era imposible trasladar la pelota apenas unos metros, pero la fiesta de las hinchadas no alcanzo, ni le importo al juez, que al final decidió suspender el partido.
Algunos diarios de esta mañana se preguntaban ¿como era posible tanta cantidad de agua y barro en un estadio que ya había aguantado otros partidos con intensas lluvias? creo que para contestar esta pregunta es indispensable tener en cuenta que en el estadio donde se jugó no es el mismo que el del año pasado (aunque apenas han pasado 3 meses de este año), algo a cambiado, quizás otros sean los que cuidan el pasto y quizás esos otros lo estén haciendo mal o directamente no lo estén haciendo, el ingeniero a cargo de la cancha de Boca, hasta hace unos meses, Amadeo Loria, contó en el diario deportivo Ole: "Cuando yo estaba, las líneas se pintaban siempre el día anterior. No sé cómo habrá sido ahora, pero pintarlas con lluvia es imposible porque la pintura es arrastrada por el agua".
La cancha embarrada, la imposibilidad de trasladar la pelota, el no poder distinguir las lineas de juego, la pelota que no rueda, la fiesta de las hinchadas, un juez, el estadio distinto del año pasado.
Cualquier similitud con los hechos del Congreso de la Nación es mera coincidencia.

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