DÍA 2: Hoy si, hoy prometo no fumar.
DÍA 3: Aprovisionado de caramelos, parches, DVD´s y todo tipo de adminículos destinado a combatir el tabaquismo, me dispongo a comenzar un Sábado sin nicotina. Desgraciadamente, los caramelos que compre no eran exactamente para dejar de fumar, pero bueno, de todas maneras me mantuvieron alejado del atado de cigarrillos.
DÍA 4: Hoy es domingo y está jugando Boca, le gana a San Lorenzo por un gol, en su cancha. Faltando 5 minutos, penal para los Cuervos, no quiero mirar. Esa mancha en la pared me esta molestando y el ruido de ese mosquito me esta aturdiendo.
DÍA 5: Hoy no quiero escribir, tengo que ir a trabajar, anoche no pude dormir, y encima me tiemblan las manos, la verdad que no se que mierda tengo que andar escribiendo acá, ni se, tampoco, por qué les tengo que contar mis cosas, manga de pelotudos vayanse a la con...
DÍA 6: Hoy me siento mejor, mas relajado, perdón por lo de ayer. Hace 5 días que no prendo un pucho. Hoy no estoy ni ansioso ni nervioso. Creo que superé cierta etapa de la abstinencia, me preparo para lo peor: mañana tengo un asado.
DÍA 7: Se canceló el asado de hoy, el motivo: llueve. Lo dejamos para la semana que viene. Ahora me encuentro en mi casa, solo, miro por la ventana y pienso si el bien y el mal en verdad son fuerzas antagónicas o si son complementarias. Una no vive sin la otra. Por mi parte, no creo que haya diferencia significativa entre el bien y el mal, ambos son conceptos abstractos y poco delineados, ambos conceptos no podrían jamás establecerse como separados, son simplemente la misma cosa, la misma energía, la misma fuerza de cambio.
¿Quién dicta qué es el bien y qué es el mal? Solamente el poder, la Iglesia católica, "la cultura occidental", los países centrales. Asi que a mi parecer, el bien y el mal son la misma cosa, sólo que la dividimos en dos, para no sentirnos tan hijos de puta.
DÍA 8: Hoy es jueves, mañana va a hacer una semana que no pruebo ni un suspiro de tabaco. Estoy feliz. En diez años es la primera vez que me alejo tanto tiempo de un pucho, creí jamas poder hacerlo, pero acá estoy, se puede ¡he triunfado!.
DÍA 9: Hoy fue viernes, salimos con amigos, tomamos unos tragos y he vuelto a caer en el vicio del tabaco, 20 cigarrillos en 2 horas (Record). No lo pude dejar, fracasé, no importa, los gustos se dan en vida.


